EDICIÓN Y POST-PRODUCCIÓN.

El día después del casamiento y mientras los novios se dirigen hacia esa idílica luna de miel comienza la parte más tediosa y menos glamorosa del trabajo del  fotógrafo de bodas.

El respaldo, edición y retoque digital de las fotografías suma en la mayoría de los casos muchas más horas que las empleadas al fotografiar una boda y determina de manera significativa la calidad final del reportaje.  Un respaldo adecuado de las fotografías puede trasformar un inconveniente menor como una  tarjeta defectuosa en  un desastre que implique la perdida de fotografías irrepetibles, asimismo,  la correcta selección y edición digital de las fotografías que conforman el reportaje de bodas permite contar la historia de la boda de una mejor manera.

Luego de respaldar las fotografías, el siguiente paso implica la cuidadosa visualización de la totalidad del trabajo realizado el día de la boda. Teniendo en cuenta que suelo tomar al menos 1.500 fotografías en este tipo de eventos y que el fotógrafo que me asiste probablemente tiene un número similar de  imágenes, la primera edición implica revisar entre 3.000 y 4.000 fotografías.

La idea de este primer proceso de edición es eliminar todo lo que está claramente mal. Fotos fuera de foco, movidas, mal encuadradas, disparos en los que el flash no recicló y fotografías en las que los novios están con gestos que no los favorecen son ejemplos claros a eliminar.

El segundo paso en la edición consiste en decidir entre imágenes muy parecidas.  Durante algunas instancias clave de la boda es probable que termine teniendo 40 fotografías muy similares, pero no tiene sentido entregar 40 fotos de la novia caminando hacia el altar y sin una correcta edición de parte del fotógrafo es posible que las mejores pasen desapercibidas.  Teniendo en cuenta que una cámara profesional obtura 9 cuadros por segundo, para el ojo no entrenado es muy fácil terminar empantanado con una gran cantidad de fotografías con variaciones mínimas entre si y una parte importante de mi trabajo consiste en seleccionar las mejores.

Terminada la selección comienza la post producción digital. Ajuste de tonos, re-encuadre en caso de que haga falta y retoques en la iluminación es lo más común, aunque algunas fotografías requieren un trabajo mayor, luego de esto debo convertir los archivos a JPEG, un formato legible en cualquier computadora y las fotografías  están listas para entregar.

Solo resta editar el slide show, grabar las fotografías en un pen drive y subirlas a la galería de los novios. El diseño del álbum de bodas está en una etapa posterior, pero definitivamente suma varias horas al proceso.

El trabajo del fotógrafo  va mucho más allá del día de la boda, y si bien no hay post-producción que trasforme el barro en oro, un retoque experto y profesional  realza de manera significativa una buena fotografía y la lleva a otro nivel.  Para poder llevar a cabo de manera satisfactoria todo este proceso el fotógrafo debe manejar correctamente varios programas y sobre todo, saber con antelación que historia desea contar.

Para una pareja de recién casados pasar por el proceso de visualizar 4.000 fotografías sin el software y la formación necesaria puede transformar el disfrute en una catarata de frustraciones. Es bueno recordar que lo único que conservaremos de la boda son los recuerdos y las fotografías, vale la pena tomarse el tiempo de evaluar las opciones y elegir la que nos satisfaga más.

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