¿PREBODA SI, PREBODA NO?

POR QUE RELIZAR LA SESIÓN DE FOTOGRAFÍA DE PREBODA.

Cuando comencé a trabajar como fotógrafo de bodas una de las primeras interrogantes que me plantee fue si hacer o no sesiones de preboda.  Luego de considerarlo cuidadosamente decidí que sí, y las razones para hacerlo son tan válidas hoy como en ese momento.

En primer lugar, brinda la oportunidad de conocer y trabajar con la pareja antes de la boda. Esto da la posibilidad de tomarnos el tiempo necesario para obtener fotografías de calidad y construir la confianza.  Luego de esta instancia y al ver los resultados los novios se relajan, se hacen una idea más cabal de mi estilo de trabajo y esto redunda en una mayor soltura y fluidez el día de la boda.

Desde el punto de vista del fotógrafo, esta instancia es prácticamente la única en la que voy a poder decidir sobre factores tales como calidad de luz, lugares en los que realizar las fotografías, y que puede,  a diferencia de la boda, ser re agendada si las condiciones climáticas no son las mejores.

Deborah y Shay al atardecer

Me parece además algo muy deseable para la pareja.  Vivimos en una época en la que convivimos con fotografías todo el tiempo.  Facebook, Instagram y snapchat nos inundan de imágenes; pero la diferencia entre una selfie y una sesión de fotos profesionales se agiganta y es un buen momento para que la pareja conserve fotografías bien hechas en ropa de “civil” para disfrutar más adelante.

EL DESAFÍO RADICA EN PRODUCIR IMÁGENES CON EL SELLO Y PARTICULARIDADES DE LOS NOVIOS.

Determinar sus preferencias y que los hace únicos es crucial y gran parte del éxito radica en la empatía  y confianza que logremos generar. De más está decir que esta empatía y confianza redunda en un mejor reportaje el día de la boda.

Alfonso y Patricia en las afueras de Montevideo.

Luego de las primeras sonrisas nerviosas cuando lo planteo, la mayoría de las parejas consideran con agrado la idea. Como fotógrafo es importante,  una oportunidad de desarrollar técnicas y explorar ideas que puedo aplicar luego en la boda. Ampliar  mis límites y capacidades sin la presión de saber que estoy fotografiando momentos irrepetibles que no admiten errores.

Por último, si tenemos la posibilidad de hacer la preboda un tiempo antes del festejo, damos a los novios la posibilidad de utilizar las fotografías para las invitaciones, por ejemplo.

Por lo que mi recomendación es que lo tomen como parte del evento y lo disfruten. Una oportunidad más de atrapar memorias y buenos recuerdos.  Lindas fotos para poder decirles a sus hijos “Así lucían mamá y papá cuando decidieron casarse”.

Jessica y Federico en el arroyo Pando

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